
Así es. En la última clase, relativa al advergaming, vimos como los videojuegos conforman todo un mundo de posibilidades para publicitar marcas y productos. Y, si os soy sinceros, a veces dudo sobre mi fe en los dioses del 2.0 precisamente por su actitud con los videojuegos. Está demostrado que se trata de un medio amable, cuyos contenidos llegan al usuario de forma agradable, proporcionándoles puro entretenimiento. No hay intrusismo. El usuario desea esa interacción, los videojuegos le gustan. Aún así, santos como el que aparece en la imagen, siguen ocupando posiciones poco privilegiadas en los atriles sagrados del culto a la comunicación publicitaria interactiva. ¡Hay que ir a por este mercado!






